Introducción
El sistema nervioso responde constantemente a lo que ocurre a nuestro alrededor.
Cuando vivimos con prisa, preocupaciones o exceso de estímulos, el cuerpo puede quedarse en un estado de alerta permanente.
Una de las formas más simples de ayudar al sistema nervioso a salir de ese estado es a través de la respiración.
No necesitamos técnicas complicadas. A veces basta con detenerse unos minutos y permitir que la respiración se vuelva más lenta.
Qué ocurre en el cuerpo
Cuando alargamos la exhalación, el sistema nervioso recibe una señal de seguridad. Esto activa respuestas de relajación que ayudan al cuerpo a salir del modo de estrés.
Por eso muchas prácticas de regulación comienzan con algo tan sencillo como prestar atención a cómo respiramos.
Práctica
- Siéntate cómodamente con los pies apoyados en el suelo.
- Coloca una mano sobre el abdomen si te resulta cómodo.
- Inhala suavemente por la nariz.
- Exhala un poco más largo de lo que inhalaste.
- Repite este ritmo durante un minuto.
No intentes hacerlo perfecto. Solo deja que la respiración encuentre un ritmo más tranquilo.
Observa
Cuando termines, pregúntate:
- ¿Cómo se siente ahora tu respiración?
- ¿Hay más espacio en el cuerpo?
- ¿Notas algún cambio en tu estado interno?
Pequeñas pausas como esta pueden ayudar al sistema nervioso a recordar que también es posible estar en calma.
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